BEATRIZ Y DANI

“Bea” una chica ingeniosa y creativa. “Dani” tiene una sonrisa que cautiva a primera vista. En este caso, la suerte fue el cruce de caminos con dos personas encantadoras y una cámara de fotos por si nadie me creía.

La profesión de fotógrafo de boda puede ser maravillosa, visito lugares que respiran encanto y conozco a personas muy especiales que cuentan historias únicas.

“ELLA” publicista de profesión y crafter de vocación. Su genialidad logró meternos a todos en la máquina del tiempo para retroceder a una boda en los años cuarenta. Había pensado en todo, los adornos, el vestido, y un decorado que parecía cobrar vida en cada esquina. Cómo decía mi tía Eulalia, los detalles son lo que realmente marcan la diferencia.

Junto a ella, “El” quien la ama y ha decido unirse para siempre. ¿Qué mejor manera que demostrarlo llegando al enlace rugiendo el motor de un Austin Mini? Todo un detalle que tuvo su complicidad en el Seat 600 donde hizo su aparición estelar Bea. La Iglesia de Moya tuvo el honor de vivir un viaje a través del tiempo.

Pero un fotógrafo en las Palmas tiene la suerte de contemplar e inmortalizar lugares maravillosos. Caminar por “Los Tiles de Moya”, paseando por sus frondosos senderos hasta perdernos en un verde pasión, un mundo mágico que es capaz de acoger personas que nunca dejan de soñar como Bea y Dani. Pura y profunda inspiración.

Finalmente la máquina del tiempo aterrizó en el centro histórico de Arucas.  Allí estaban todos los suyos, celebrando una boda vintage que nunca olvidarían. Mucha suerte y felicidad para estos dos chicos excepcionales.